miércoles, 2 de noviembre de 2011

Inaugurando noviembre: Sótano, primer y segundo piso


La semana pasada hice algo que no hacía hace mucho y por mucho quiero decir más de un año y medio, pues jugué futbol, sí, futbol, no en PS ni en XBOX o jugando PES 2012 (que es mejor que el PES 2011) o FIFA 12 (que tiene muy buenos gráficos y balones de futbol tanto como ligas deportivas).

Lo cierto es que yo no desee jugar futbol o yo fui el que dije “hoy juego futbol”, sino por el contrario yo fui al Campus de Huachipa para entrenar vóley, no futbol. Pero nadie va a vóley y terminé jugando futbol se podría decir. Cansancio prematuro (¿han visto como se le sale la lengua a los perros cuando corren?), lentitud, torpeza, poca capacidad de reacción, ustedes entienden, luego de casi 2 años…  “No jugo bien, pero estoy haciendo deporte (entiéndase, ejercicio físico)”, pensé algunas veces.

El jueves pasado regresamos con el grupo a la universidad desde Huachipa. Nos regresaban a eso de las 7 p.m., recuerdo que ese día mi mochila pesaba como una roca, había llevado ropa, una zapatillas que ocupaban mucho espacio-zapatillas que por cierto no usé-, mi laptop-dizque yo para hacer mi trabajo- y su cargador, y un cuaderno azul gordito que compré en el Metro de Breña.

Considerando la distancia de la universidad (La Molina) a mi casa (Cercado) , el peso de mi mochila y la peligrosidad de las zonas con las que tengo que lidiar para llegar a casa, decidí quedarme en la casa de un amigo en surco.

Antes de salir de la universidad pasé por el patio principal donde hay una estatua de Fernando Belaunde Terry (presidente del Perú, 1980-1985, fuente Wikipedia)- yo siempre digo que la estatua se mueve pero nadie me cree – y se había armado un estrado como buen concierto de Paul McCartney días antes. Raúl Diez Canseco daba un discurso, habían cercado un cuadrilátero como gran zona VIP con invitados y todo. Se inauguraba la Biblioteca llamada como el señor de la estatua. Bien, un edificio más para la manzana de la USIL. Falta que derrumben a todo Servicios Académicos con todo y Sr. Alfaro, por favor. Me quede unos minutos viendo y luego pasé a retirarme de las instalaciones universitarias con destino Surco y un terrible PESesazo 2012, a jugar futbol otra vez.

El sábado que fui recién pude ver y entrar a la biblioteca, está bonita debo decir. Hay un sótano al cual bajé y era donde se prestan los libros. Primer piso, mesas de estudio muy modernas. Segundo piso, cubículos de estudio, antes había 20 cubículos (para toda la universidad), ahora hay más… 21, es una broma, pero pensé que abrían muchos más. Tercer piso, uy sorpresa, “en construcción, no puede pasar”. Jajaja, no jodas, que ¿no la habían inaugurado ya?

Inauguración, según Wikipedia se llama inauguración o ceremonia de apertura al acto con que se solemniza la conclusión de un edificio importante como un templo, hospital, escuela, etc. (o una biblioteca quizás) cuando por haberse quitado los andamios y demás estorbos se halla ya corriente para el uso al cual se destina. Se aplica también a monumentos, estatuas (como la de Belaunde que fácilmente la inauguraron cuando le faltaba la cabeza) y eventos (así como la Fiesta Pirata, que terminó siendo Fiesta Fantasma, de Halloween en el Real Felipe).

... faltan párrafos...

domingo, 23 de octubre de 2011

Amigos con H

Casi dos años en la universidad. Tiempo suficiente para conocer a gente en todos lados, sobre todo si te cambiaste de carrera como yo. Si eres sociable (bueno, ¿quién no es sociable?) o mejor dicho, fiestero (juergero) –no es mi caso-, conocerás aún más gente. No todos son tus amigos. Pero a todos los saludas. A todos los tienes en el Facebook. Y en el Facebook todos son tus amigos. Tus más amigos quizás estén en tu lista de hermanos. ¿O me equivoco?

El otro día Mariafé se percató de los hermanos que tenía en el Facebook. ¿Tienes a “tal” como tu hermano? Ah, sí. Fue todo. ¿Y desde cuando “tal” es mi hermano? ¿Cómo conocí a “tal”? Debo admitir que hay algunos “tales” que sí dejaría como hermanos. Pero, ¿y el resto? Con algunos ni hablo. Claro que yo supongo que alguna vez debimos ser muy unidos como para llegar a tal situación. ¿Los borro como hermanos? Mmm, fácil y se dan cuenta porque saldría en negrito en su perfil. ¿Los borró? Bórralos no más. Lo que no significa que no guarde gratos recuerdos con ellos.

El punto no es ese, si creías que escribiría sobre eliminar hermanos del Facebook.

Si pasa algo de suma importancia en mi vida, ¿a quién se lo contaría? ¿A la persona con la que nunca me junto-lo que no quita que puede ser o no una buena persona-, al que conocí ayer, o al de toda la vida o con el que siempre me veo?

Desde que salí del cole, no veo a muchos de los que alguna vez compartimos un salón de clases, algunos de ellos muy buenas personas por cierto. Y son sólo tres a los que veo con frecuencia. Y claro, también viven en Lima, pero no es la principal razón. Son mis mejores amigos, se podría decir. Y ellos serían los primeros en enterarse seguramente.

¿Pero qué hace exactamente que una amistad dure? Es decir, confiarse cosas que no se lo contarías a cualquier persona, cosas que cuando te las cuentan quizá te hacen sentir especial.
¿Experiencias, momentos tristes, momentos divertidos? Puede ser. Creo que con un verdadero amigo siempre habrá un tema en la conversación.

Tú puedes ir a tomar con tus patas de la universidad, pero… ¿ellos quiénes son?, ¿cuándo los conociste? ¿Te ayudarían realmente en un momento difícil?

La respuesta estará quizá cuando pasemos alguna dificultad, dónde se ven los verdaderos amigos como se dice, que quizás son menos o quizás son más.

Cada uno tiene una gran amistad, sea de donde sea, del nido, de primaria, de secundaria, del primer ciclo de universidad o del segundo quizás.

Empiezo a comprender.

¿Tú?

1.49 a.m
23/10

martes, 5 de julio de 2011

Phillip


Hace muchos años ya, yo vivía en Chiclayo, específicamente en la urbanización Latina, cerca del parque principal al frente de la municipalidad -donde una vez caí y me rompí el brazo izquierdo-. Mamá trabajaba en Epsel, que es como Sedapal en Lima.

Una vez su jefe, el señor Correa, me regaló un cachorrito al cual llamé Wisbone (no sé si yo le puse el nombre, la verdad no creo). Pero tengo recuerdos nublosos de Wisbone, pero lo poco que recuerdo yo –y sin ayuda de mamá- es que lloré cuando se lo llevaron al campo, ni seis meses lo tuve creo. Todo por la culpa del inhumano médico que le dijo a mamá que tenía alergia a no sé qué chucha (polvo creo).

Por suerte ahora tengo a Phillip, un cachorro de 4 meses que ayer tenía diarrea (disque por mi culpa). Mal padre, me dijo mamá ayer. La historia de Phillip empezó antes de tenerlo, supuestamente este cachorrito el resultado de la orgía entre Pekinés, Chitsúmadre y Cocker, o sea, más chusco que la… Luego se dijo que era Pekinés puro (Wisbone era pekinés con chusquito L), pero mamá desmintió esto desde que vio las fotos del cachorrito por Facebook (es cierto, mamá es Mamá 2.0) y obviamente Phillip no tenía nadita de Pekinés, pero en fin, ese día llegué en la noche “de la universidad” y Mariafé me dijo que el perro era un San Bernardo, conclusión a la que llegaron ya que Phillip tiene patas blancas.

Domingo 15 de mayo. Mami Cati llegó trayendo al perro. No había dormido toda la noche. Phillip no la dejó. Desde que lo vimos supimos que no era Pekinés, y ¿San Bernardo? ¿No es gracioso? De Pekinés a San Bernardo.

Era hora de cena. Mamá miró al perro que nos miraba para que le tirásemos comida. Parece un Collie, dijo. ¿Qués sa webaa? El de Lassie. Ah ya.

Si hablamos de pelaje, el de Phillip es igual a un Collie, pero hay una diferencia –o varias- el hocico de Phillip no es muy largo como el de los Collies cachorros. Pero lo cierto es que Phillip ha crecido demasiado desde que llegó y que no le gusta la comida de perros.

Sea cual sea la raza de Phillip, nos trajo muchísima felicidad, y muchísimas heces y pichis al principio. Phillip se ha convertido en el más buscado por las señoras ya viejitas que ven un chisito quemado en su jardín, también es el consentido de la residencial, todos los niños se les acerca. ¡Mira el cachorrito! ¡Qué lindo!
¿Qué raza es?, me preguntó una señora… No sé.

Gracias a Phillip ahora se de la existencia de muchos perros de la residencial que antes ni siquiera sabía que existían, ni siquiera sabía que habían perros en la residencial. Hace poco mi Mariafé me dijo que a Phillip se gusta la Poodle vecina.

Phillip llenó el vació que me dejó Wisbone hace tiempo. L

Seas de la raza que seas, te queremos Phillip, aunque nunca leerás esto, pero tú sí.

3.24
5/7